Piccolo Sogno ..

Como quieres que te quiera ..

Letra y Música..



En un día de esos que no suelo imaginar,
En una noche de esas que el destino te vio pasar,

Sabíamos decir nada, conservando en apariencia

La excusa perfecta para charlar de pavadas.

Chapita al frente y mis manos fueron hacia ti,

Pensando en escapar de esta cárcel que me encuentro ya.

Con la culpa en juego, el diablo contento anda por ahí,

Mas los pies fueron carne que permanece en tierra.

Que los destinos se hayan cruzado antes, pensabas,
Pero tu sonrisa no llevaba grabado mi nombre.
Quédate aquí, las cosas no salen como planeamos
Y hoy sólo me queda tu recuerdo por la noche.

Como huella que al pasar deja rastro en arenas,

Fue que te sorprendí, abrazando mi tatuaje en mi piel.
Si aquellos ojos nos pasan factura, duerme tranquilo,
Que hoy naufrago por tu espalda por última vez.


Porque hoy no eres el abrigo que cubre del frío,

Dejo en vos mi letra, para que tú seas esa música.

Y en el retroceso a nuestras memorias, la soledad

Porque esta noche su cuerpo de mí te separa..


Si hoy me dijesen que me queda un mes viviendo esta vida que apenas me atrevo a llamarla de algún modo así, hasta el pobre sería más pobre sabiendo que no habrá testamento alguno que le devuelva la sonrisa de un tiempo perdido... Sin embargo, hoy no quiero morirme entre la suave brisa de la madrugada y la vela que se apaga, sabiendo que nadie me hará un homenaje, mientras la ausencia se hace espera y muere un segundo más...

Dime entonces por qué mueren las flores, dime por qué se esconde por el oeste el sol, por qué se seca la tierra y por qué el cielo se nubló... Dime por qué hace frío en invierno, dime por qué la lluvia cae en forma de lágrimas, por qué febrero tiene veintiocho días y por qué son siete noches a la semana... Dime por qué las estrellas brillan, dime por qué en la primavera nacen las flores, por qué los perros ladran y por qué son veinticuatro las largas horas...
Te busco y no estás... Detrás del beso del mezquino, en la sombra de un nene hamacándose en alguna plaza, entre las cartas amarillas de un viejo correo, en la cerradura de un palacio, en el óleo de un cuadro, en la huella de unas lágrimas y entre las cenizas arrojadas a un río... Te busco y no estás... Y como la hoja caída no vuelve a nacer, tampoco el ciego no puede volver a ver y así como el año tiene trescientos sesenta y cinco días, hoy juego a las escondidas con el tiempo...

Dale mis manos a aquel que no pueda escribir un te amo para su esposa, dale mis pies a aquella persona cansada de tropezar, dale mis piernas a la niña bailarina que una vez soñé con ser y dale mi panza a aquel bebé que no tiene con qué comer. Dale mis órganos a aquel que le esté faltando vida, dale mis brazos a la persona que quiera llegar a la cima, dale mi cuello al que quiera mirar más arriba y dale mis cabellos al hombre que adore peinarlos. Dale mis ojos al que no haya aprendido a ver la realidad, dale mis oídos al niño que jamás escuchó una canción de cuna, dale mi nariz a aquella mujer que todavía se enamore con una flor de jardín y dale mi piel a aquel que esté triste en una noche de invierno... Entrégame entera, en cuerpo y alma, y quédate con mis labios por si un beso se te escapa...

Quédate con las horas frías sin calefacción, quédate con el recuerdo envuelto en un cajón, quédate con la nota de aquella canción y quédate con la luna que del cielo bajó... Quédate con los segundos masticados, quédate con la sangre derramada, quédate con la sed de un pasado y quédate con esta angustia de mis entrañas... Porque cuando muera, habrá una lápida que estaré mirando desde abajo, y arriba el cielo, y abajo suelo, y arriba tú y mi último deseo: no haber muerto en vano...


Había una vez una princesa y un verdugo… Un buen gesto y el más escalofriante de los castigos… Un sueño y la peor pesadilla… Un lugar y el más recóndito rincón… Una tranquilidad y el más terrible de los terremotos… Un ataque y una defensa… Un silencio avasallador y un grito de furia… Una fuga y un Dios aparte… Un escalofrío y entonces el llanto… Una declaración y la nada misma otra vez... En veintidós letras: una violación a domicilio.

Sin palabras... Sin nada que decir, sin nada para hablar, sin nada para agregar... Sólo para declarar algo que quizás vuelva a quedar inconcluso, como tantas otras veces. Y entonces la incomprensión, la desgana, el desaliento, el temor, la inseguridad, la injusticia, el miedo a salir, la perdición, la intolerancia, la persecución, el odio, la bronca, la impotencia, el malestar, el sufrimiento, la desilusión, el cansancio, el trauma, el pensamiento de venganza y las marcas para el resto de mi vida.

¿Quién me devolverá ahora la seguridad robada, la inocencia perdida, las ilusiones desvanecidas, aquella paz interior de la que muchos hablan, la tranquilidad perturbada y la confianza derrumbada? Nadie... ¿Quién se hará cargo esta vez del daño causado, de las lágrimas derramadas, de la calma robada, del tiempo perdido y de las heridas que nunca cicatrizan? Nadie... Y todo vuelve y se repite una vez más, de diferentes maneras.

Ninguno. Nadie será capaz de devolverme aquello que alguna vez fui... Nadie me devolverá ya la sonrisa ni las ganas de volver a vivir... Nadie me regalará la seguridad y la privacidad que alguna vez creí tener... Nadie se hará cargo de la pequeña parte de la cual es responsable. En estos casos, hasta el más bueno de todos desaparece. Nadie, en consecuencia, será capaz tampoco de testificar, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver y no hay peor persona que la cómplice.

No habrá documento policial, ni informe de psicóloga, ni base de datos, ni receta de médico, ni estudios de análisis, ni rastreo de huellas, ni fotos, ni identikit que puedan devolverme aquello que, en un plazo de cinco minutos, fue arrebatado por alguien que se avasalló sobre mi, se apoderó de mi cuerpo, me quitó la calma y cargó sobre sus hombros con lo único que aún me quedaba: mi casa.

“Abuso Deshonesto” recuerdo que fue titulada la carátula del crimen cometido. Pero fue algo mucho más que eso... Creo que debería haber sido llamada de alguna otra forma...